Entender una organización como un sistema permite comprender rápidamente las interacciones que se dan en los procesos que la conforman. Por lo tanto, las metas u objetivos de la organización se pueden trasladar de manera efectiva a cada proceso.

En las empresas privadas identificar la meta es fácil. Pues los accionistas las crearon para ganar dinero, por lo tanto cualquier cosa que se realice o se emprenda debe estar orientada a que la empresa genere las mayores utilidades en el menor tiempo posible. Sin embargo, una de las principales debilidades de estas organizaciones es que en algunos procesos se ponen como meta ahorrar dinero. Un ejemplo claro se presenta cuando: el objetivo es mejorar los indicadores de productividad de un proceso, que podría ser “este mes con las misma horas maquina incremente en un 10% la producción de productos terminados”, pero ventas no logro colocar en el mercado ese 10%, resultado: aumento de stock, falta de capital de trabajo entre otras cosas.

 

En las organizaciones sin fines de lucro, pero que prestan un servicio a la comunidad, fijar la meta no resulta fácil, pues hay mas de un grupo de poder con objetivos distintos. En especial esta de quienes crearon la organización o de quienes la dirigen pues tienden a plantear objetivos políticos, esta también la de los trabajadores que apuntan a preservar la organización en el tiempo, descuidando de este modo el objeto del servicio para la cual fue creada la organización. Adicionalmente, esta la escasez de recursos de estas organizaciones lo cual motiva a los directores de los procesos intenten ser mas eficientes maximizando el uso de sus recursos pero de manera independiente y no de manera coordinada.
           
 
 
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